ASEA un Descubrimiento Innovador

ASEA ha desarrollado la única tecnología que puede crear y estabilizar moléculas de señalización re-dox activas en una forma consumible: ASEA Re-dox, un avance vanguardista. Una porción tan pequeña como 120 ml al día pueden marcar la diferencia. De hecho, se ha comprobado que los bio-marcadores de suero sanguíneo promueven cambios positivos en un período de 24 horas, a partir de los primeros 30 minutos de beberlo.

ASEA es un suplemento nutricional de alta tecnología , para la sanación a nivel celular.

ASEA  SALUD CELULAR

No solo es natural, es propio del cuerpo .

ASEA son millones de moléculas de señalización REDOX estables y equilibradas en una solución salina pura, las mismas moléculas que existen en  las células del cuerpo humano y que son de vital importancia para la salud de nuestras células, por esto nuestro cuerpo produce su provisión.   Después de los 12 años de edad, conforme vamos envejeciendo, las células hacen cada vez menos de estas moléculas  . ASEA es la única  fuente en el mundo que  nos reabastece  de moléculas de señalización REDOX .

Los expertos hablan sobre salud de manera distinta:  A nivel celular. Cada sistema del cuerpo depende de células saludables y comunicación celular, y esto depende de las moléculas de señalización re-dox, las cuales son mensajeras vitales creadas dentro de las células. Al envejecer, las toxinas ambientales y otros estresantes  disminuyen la función celular, y la capacidad del cuerpo para mantener un nivel adecuado de moléculas de señalización re-dox  que también disminuye.

ASEA ES CIENCIA

Aunque hasta ahora no haya escuchado hablar de la señalización redox, no se trata de una nueva área científica. Ha sido estudiada por décadas. Se entregaron varios premios Nobel por descubrimientos relacionados y se han escrito más de 10,000 artículos científicos sobre el tema.

QUE SON LAS MOLECULAS REDOX?
El nombre “re-dox” proviene de la capacidad que poseen estos mensajeros para”REDucir” y/o “OXidar” las moléculas en su entorno. Reducción y oxidación son términos químicos relativos al potencial de las moléculas para “entregar” (oxidar) o “aceptar” (reducir) electrones desde y hacia otras moléculas en su ambiente. Como ya se ha mencionado, todas las reacciones químicas que ocurren en la célula dependen de este potencial re-dox.
Los mensajeros redox tienen la habilidad de cambiar el potencial re-dox en su entorno, alterando así las reacciones químicas que se llevan a cabo. Tanto los oxidantes como los reductores fuertes pueden ser dañinos y destructivos para la célula si se les permite andar a voluntad de un lado para otro.
Los oxidantes, en particular, se han ganado una reputación muy mala; muchos radicales libres con mucha energía: electrones sin pares que hacen pedazos todo lo que tocan (como si fueran pequeños monstruos  moleculares). Los oxidantes dañan el ADN, atraviesan la membrana celular, destruyen proteínas importantes etc.

Los agentes reductores también son peligrosos: causan destrucción al quitarle electrones a las moléculas (con ferocidad de pequeños tiburones moleculares). Hay que dejar en claro que los agentes reductores no son antioxidantes. Los reductores son simplemente la contraparte química de los oxidantes (como los ácidos y las bases).

Los antioxidantes por otro lado son un tipo de moléculas orgánicas mucho más grandes que se producen mediante códigos genéticos y actúan como catalizadores con la capacidad de facilitar los procesos químicos contrarios necesarios para “desligar” y neutralizar tanto a los reductores como a los oxidantes. Los ciclos antioxidantes requieren de ambos oxidantes y reductores, para poder trabajar correctamente.

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Concentrémonos en los antioxidantes . Los antioxidantes han sido considerados desde siempre como los héroes de la célula, ya que pueden descomponer los dañinos oxidantes atrayéndolos y neutralizándolos en combinación con los reductores, dejando a su paso sólo moléculas de agua salina comunes e inofensivas. Durante el ciclo de un antioxidante (proceso que puede ser complejos e involucrar muchos pasos), oxidantes y reductores son neutralizados, pero el antioxidante permanece sin cambios, listo para repetir su trabajo con el siguiente grupo de oxidantes y reductores. En este sentido, el antioxidante es un catalizador que acelera la neutralización de los oxidantes en combinación con agentes reductores, pero él no sufre ningún cambio. Podemos imaginar a los antioxidantes como una caja negra donde entran oxidantes y reductores con capacidad reactiva y potencialmente peligrosos, para salir convertidos en inofensivas moléculas neutras de agua salina.

Irónicamente, los oxidantes -que desde siempre han sido vistos como los villanos- ahora son considerados actores protagónicos en el funcionamiento saludable de las células.

En fechas recientes descubrimos que no seríamos capaces de vivir sin los reductores y oxidantes reactivos. La verdad sea dicho, estas pequeñas moléculas reactivas desempeñan un papel absolutamente esencial como mensajeros en nuestras células y tejidos. El aspecto más crítico del equilibrio saludable de los mensajeros redox está en que los oxidantes y reductores deben ser producidos y eliminados en proporciones iguales y en perfecto balance. Mientras haya proporciones equitativas de oxidantes y reductores en el interior o exterior de la célula, los antioxidantes podrán neutralizarlos a la misma velocidad a la que están siendo creados. Como ya lo hemos comentado, los antioxidantes necesitan proporciones iguales de oxidantes y reductores para poder funcionar.

En el caso de una molécula bastante grande como es el glutatión un antioxidante que nuestras células producen en abundancia, su gran boca atrae un reductor hambriento de electrones y luego atrae un antioxidante para que finalmente conducir a ambos al “sitio activo” en el centro. En el sitio activo, el reductor y el oxidante se combinan, quedando ambos neutralizados. Las moléculas inofensivas resultantes se alejan flotando. Entonces el antioxidante está listo para hacerlo todo de nuevo. Si hay un amplio suministro de reductores y oxidantes a su alrededor, una molécula antioxidante puede neutralizar 10 millones de moléculas oxidantes por segundo, según se ha medido en el laboratorio.

Conforme los oxidantes y reductores se acercan en proporciones iguales a estas áreas protegidas, los antioxidantes que las protegen los toman y los neutralizan. Los antioxidantes son, por lo tanto, capaces de mantener estas moléculas reactivas potencialmente dañinas lejos de las áreas protegidas y cercarlas para darles un buen uso. Como resultado, el sistema inmunológico usa grandes cantidades de dichos oxidantes, junto con enzimas demoledoras fuertes, como arma predilecta para defenderse de la invasión de bacterias y virus dañinos. Los invasores no tienen oportunidad contra estas armas potentes. Una vez que las enzimas y los oxidantes separan y destruyen a los invasores, los antioxidantes que hacen guardia a su alrededor y otras enzimas limpian el tiradero, las toxinas y los peligros.

La clave para entender como este proceso de equilibrio redox ayuda al cuerpo a sanarse a sí mismo se obtiene al considerar lo que sucede cuando las células se dañan o se vuelven defectuosas, por una u otra razón. En todo el interior de la célula ocurren miles de procesos distintos que involucran miles de proteínas diferentes. Cuando algo no funciona bien, ¿cómo detecta la célula el daño? La respuesta estriba en el hecho en cuanto el equilibrio homeostático normal de la célula es perturbado, en alguna parte de la célula puede haber una sobreproducción o deficiencia de la cantidad normal de proteínas. Hay una gran probabilidad de que se llegue a un punto de que este creciente desequilibrio ocasione que el metabolismo de los azúcares sea menos eficiente. Cuando esto sucede hay un desequilibrio en la producción de mensajeros re-dox en la mitocondria, por lo cual se producen mucho más oxidantes que reductores, o viceversa. En otras palabras, el daño se manifestará como una sobreproducción de oxidantes o reductores. A esto se le llama “estrés oxidativo” y es un fenómeno real (puede verse en un microscopio) que sucede en casi todas las células defectuosas o estresadas, tanto en plantas como en animales.

Articulos tomados de Asea.

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